Miguel Peribáñez | Diseñador y Consultor UX

Miguel Peribáñez - Diseñador y Consultor UX

¿CUÁNTO CUESTA UN DISEÑO?

Tanto si eres diseñador, como si estás buscando servicios de diseño como cliente, seguro que te has preguntado muchas veces cuánto cuesta un diseño. Como ya sabrás, no hay ningún estándar y los precios varían mucho dependiendo a quién preguntes.
Lo más sensato como cliente es solicitar varias propuestas a diferentes diseñadores o agencias de diseño y decidir entre ellas.
Y lo más importante para decidirse es encontrar el equilibrio entre presupuesto, tiempo y calidad que más se adapte a tus necesidades.

Este artículo lo enfocaré en el lado del diseñador, pero también puede servir de orientación a clientes como referencia a la hora de encontrar un precio justo para su proyecto.
Fijar un precio para un diseño puede ser un dolor de cabeza para muchos, especialmente diseñadores que están empezando o diseñadores que comienzan su aventura como freelance.

Pongámonos en situación:

Un cliente potencial te pide una propuesta para un proyecto de diseño. Estás sentado frente a tu ordenador, rascándote la cabeza. Buscas en Google, preguntas a tus amigos en Twitter, tus grupos de Linkedin, navegas en foros de diseñadores… Encuentras algunas listas de precios. ¿Son relevantes para ti? ¿Son relevantes para este proyecto en particular? ¿Puedes usar esta lista tal cual? Seguramente las respuestas a todas estas preguntas es NO.

A continuación piensas en proyectos anteriores: cobré tanto por aquella web, tanto por esta otra, tanto por aquel logotipo… ¿Qué deduces de esto? Seguramente NADA, cada proyecto y cada cliente es un mundo…
¿Cuánto debo cobrar entonces? Es una de las grandes preguntas que un diseñador freelance se suele hacer, especialmente en sus comienzos.

Después de esta introducción, voy a exponer mi punto de vista.

 

¿QUÉ TIENEN DE MALO LAS LISTAS DE PRECIOS?

Cuando comencé a realizar proyectos de diseño web como freelance, solía tener una lista de precios:

  • Diseño de logotipo = xxx€ (bueno, eran pesetas jeje)
  • Diseño web en WordPress (en aquel entonces usaba Mambo) con x plantillas = xxx€
  • Diseño de CD-ROM interactivo (si, CD!!! jajaja) = xxx€

y así… (por supuesto, todo era más detallado, pero para ponernos en situación…)

Mi lista de precios se basaba en lo que había cobrado por mis proyectos anteriores, y en los datos que mis colegas compartían conmigo. De vez en cuando me actualizaba. Muchos diseñadores freelance y estudios de diseño, utilizaban listas de precios, así que pensé que debía hacer lo mismo.

Un día, sentado en la barra de mi bar de rock favorito tomándome una cerveza, Margarita, la camarera me preguntó…

“¡Peri! Tu haces páginas web ¿verdad?”

“¡Claro!”, dije.


- “Pues… es que yo toco en un grupo. Estábamos pensando en hacernos una página web. ¿Cuánto nos cobrarías por hacernos una?”. Y puso su cara más encantadora XD.

“Bueno, normalmente cobro…”

No había terminado la frase y pensé en lo que ganaba una camarera en la barra de un bar, ya que yo también había trabajado detrás de una barra anteriormente. Así que sabía que no podría pagar mis servicios.

– “Mira, vamos a quedar un día, nos sentamos juntos durante una hora o dos y te enseño cómo podéis montar vuestro propio sitio web grátis. Hay algunas plataformas que se adaptan perfectamente a lo que necesitáis y lo podréis hacer vosotros mismos”. Pensé inmediatamente en Myspace 🙂 Me sentía mal pidiéndole dinero por esos consejos.

Al salir esa noche del bar, entendí algo acerca de las listas de precios. No podía pedir a Margarita, la rockera independiente camarera del bar, el precio que tenía en mi lista porque no podría pagarlo… Pero si el director de una gran empresa me pidiera que le diseñase una web, probablemente podría pedirle el doble de mi tarifa habitual. ¿Por qué? porque él tiene el dinero.
Estos son valores que tengo, y que no están incluidos en mis precios como un factor. Yo no me considero un socialista de la web o algo así, sólo quiero el dinero de quien lo tenga.

Hay muchos factores que olvidamos incluir a la hora de fijar nuestros precios.

 

“NO LO HARÍA NI POR UN MILLÓN DE EUROS”

Todos tenemos límites. Las cosas que nunca harías ni por un millón de euros. Pero bueno… como Demi Moore nos mostró en Una Proposición Indecente, todo se puede negociar.

¿Qué haces cuando tienes que realizar una propuesta para un proyecto que hará que te odies a ti mismo? Te voy a contar lo que yo hago. Le doy un precio por las nubes.

Por ejemplo, yo tengo un problema personal con los sitios web de citas, creo que son horribles. Así que si alguien me pide que diseñe uno, mi precio será muy alto. Tan alto, que probablemente no me contratarían el proyecto. No me siento mal si pierdo ese proyecto, porque no me motiva. ¿Y si el cliente me quiere pagar ese precio tan alto? Bueno, entonces yo podría ser capaz de acallar mi voz interior. Para ser honesto, tengo un límite real. Los sitios web de apuestas online me hacen vomitar, y ni siquiera un millón de euros cambiarían mi forma de pensar. Quiero decir, ni siquiera medio millón ¿o 200.000€?

Este principio tiene también su otra cara de la moneda. Cuando alguien me ofrece un proyecto que podría cambiar mi vida a un precio no tan alto, con el fin de trabajar con gente a la que admiro, en un proyecto que me motiva, estoy dispuesto a usar mis tarifas más bajas. Vale la pena más que el dinero. Aunque, es necesario pedir lo que necesito para sobrevivir. No puedo ser creativo cuando me imagino la cara de mi casero en frente de mi puerta pidiéndome el alquiler mensual.

 

EL DINERO PUEDE MOTIVARME PARA LEVANTARME DE LA CAMA

A veces tengo que enviar una propuesta para un proyecto súper aburrido. No puedo imaginarme levantarme de la cama de un salto, totalmente motivado para hacer esa propuesta. Al igual que cuando tenía que diseñar un sitio web de noticias medioambientales para unos carcamales que aún no habían salido de la televisión en blanco y negro, cualquier propuesta creativa, o simplemente distinta a lo que ellos imaginaban era rechazada. Eran buena gente, pero el sitio web no era nada fresco ni funky. Todo lo contrario, la verdad es que hacía un poco de daño a la vista 😛

¿Debo rechazar un proyecto sólo porque es aburrido? De ningún modo. Si consigo suficiente dinero, tendré la motivación suficiente para levantarme por la mañana y empezar a trabajar. Y viceversa: si se trata de un proyecto impresionante, puedo vivir con menos. Mi motivación es entonces la capacidad de apreciar lo que estoy haciendo en cada momento.

Desafortunadamente no todos los proyectos que te ofrecen son atractivos y uno no puede vivir del aire, así que, aceptar proyectos aburridos en algunos momentos es necesario.

Y ¿qué pasa con mi reputación? No olvides que los proyectos en los que estás trabajando son los que tendrás en tu portfolio. Esos proyectos atraerán el mismo tipo de clientes. Como se suele decir: “Los proyectos de mierda atraen clientes de mierda”. Así que si estoy cobrando más por trabajar en un proyecto que no voy a poner en mi portfolio, es para compensar el no hacer algo que puede beneficiar mi reputación.

No quiero decir que lo que le diga al cliente sea: “Su proyecto me aburre, por lo tanto, quiero el doble de dinero.” Lo que estoy haciendo es correr un riesgo al poner un precio más alto. Si lo acepto ganaré un buen dinero, y si lo pierdo, quizás sea mejor porque por lo menos dispondré de más tiempo para buscar y escuchar otras oportunidades más apetecibles.

 

ENTONCES… ¿CUÁNTO DEBO COBRAR?

¿Cómo calculo el precio entonces desde que tomé la decisión de no tener listas de precios fijos?

Con 3 simples pasos:

1. He calculado mi tarifa por hora. Esta es la tarifa que necesito para mantener mi estilo de vida.

2. Estimo la cantidad de horas que necesito para trabajar en este proyecto. Añado horas extras para reuniones, correos electrónicos, solicitudes de cambio, etc. En mi caso yo aplico un 20% de horas extra.

3. Luego añado el resto de los factores, como he descrito antes. ¿Es un proyecto aburrido o es un proyecto que me motiva? ¿Voy a usarlo en mi portfolio, o me odio a mí mismo por hacer esto? ¿Será un cliente recurrente? ¿Tengo una amistad con este cliente que me permita bajar la tarifa porque sé que trabajaré a gusto con él?

 

Un monje budista me dijo una vez:

“Deberías tomarte más en serio a ti mismo”

El mayor problema con el uso de una lista de precios es que no te incluye en la foto. No eres un robot.

No fijes el precio de tu trabajo sin incluir factores que tengan en cuenta tus sentimientos, tu motivación y el valor de tu futuro.

 

Aquí dejo lo que sonaba en el bar aquel día: